Este tiempo de Cuarentena nos desafía, nos moviliza y nos cuestiona. Muchos sentimientos y emociones pueden estar habitándonos en nuestro interior, muchos pensamientos inquietantes pueden estar acechándonos y ocupando más lugar del que quisiéramos darle; todas estas sensaciones pueden ser naturales de este tiempo y por momentos hacen tambalear la paz y la serenidad del corazón.
Por eso, la clave es saber dar lugar a los encuentros con uno mismo, con los demás y con Dios. Encontrarnos de corazón a corazón con: nosotros mismos, con nuestros seres queridos, con amigos y con el mismo Jesús para confiar, dialogar y compartir aquello que vivimos, darnos el tiempo para escucharnos, para reconocer y valorar lo esencial de nuestra vida, para ofrecer algo bueno a quien puede estar necesitando, para aceptar, pedir y saber recibir aquello que estamos anhelando.
Este tiempo puede darnos la oportunidad de crecer y madurar como nunca antes. ¿Te animás a vivirlo de esta manera? ¿Qué te lo impide? ¿Por dónde empezarías?
Recordemos entonces, la clave de este tiempo: encontrarnos de corazón a corazón.

