La experiencia del “encuentro” es un rasgo esencial de nuestra identidad como comunidad Adoratriz. Es propio de nuestro ser y de nuestra naturaleza. Surge desde nuestro Ideario y se manifiesta en nuestro Proyecto Educativo.
El encuentro nos enriquece, nos permite desarrollarnos como personas íntegras, nos posibilita conocer y desplegar todas nuestras capacidades, pacificar nuestro corazón, vivir en forma consciente quiénes somos y hacia adónde vamos, buscando desarrollar la mejor versión de nosotros mismos.
Esta manera de vivir la experiencia de encuentro nos une más a Dios y a los demás, en un vínculo de amor y de servicio que se encarna, se irradia y se comunica a la manera de Jesús Eucaristía.
Nos seguimos encontrando en este tiempo de cuarentena.
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